HISTORIA DE LA TUNA
En la cultura europea son elementos
fundamentales los trovadores y juglares, es decir, compositores
y ejecutantes de canciones cultura medieval de todo tipo, que
solían ir de pueblo en pueblo y de país en país sirviendo,
indirectamente, de vehículo muy importante de la cultura de
aquel tiempo.
A pesar de la escasez de documentos donde encontrar sus
orígenes, podemos afirmar que los goliardos en los siglos X al
XIII, y los juglares y trovadores medievales, marcan el comienzo
de los tradicionales grupos musicales universitarios que
actualmente conocemos con el nombre de TUNAS.
Pero el hecho que proporciona a estos grupos su verdadera
identidad es la aparición de las primeras Universidades
Españolas en el siglo XIII: Los Estudios de Palencia, Salamanca,
Valladolid, Lérida, Alcalá de Henares, etc.
La TUNA nace dentro de la Universidad, y como una proyección
suya, se manifiesta sin interrupción desde sus orígenes hasta
nuestros días. La TUNA, en sus albores, estaba constituida por
un tipo especial de trovador o juglar que, a veces, tenía que
cantar para ganarse la vida, o simplemente, para sustentarse
durante el viaje de vuelta a su casa cuando llegaban las
vacaciones. De ahí que esa actividad se designe con un verbo
específico:"TUNAR", que significa llevar una vida vagabunda,
tocando y cantando.
En la lírica medieval, a partir del siglo XI, las canciones
escolares latinas, forman un género característico. Los
estudiantes llamados goliardos aparecen por toda Europa
componiendo e interpretando canciones cuya temática choca con la
escala de valores de la sociedad de su tiempo, cantando al vino,
al amor profano, defendiendo la primacía del intelectual sobre
el caballero, utilizando elementos litúrgicos con sentido
contrario al que les es propio.
El traje era parecido al actual. Consistía en la loba sotana
corta, sin mangas, calzas y gregüescos, y el manteo de paño
veintidoseno de Segovia o actualmente capa, donde van prendidas
las cintas bordadas o pintadas, recuerdo de las damas a las que
se ha rondado. Sobre el pecho se lleva una banda de origen
medieval, llamada beca, que es distintivo del universitario, y
cuyo color es diferente según la Facultad o Escuela a la que se
pertenezca: el color morado pertenece a Farmacia, el rojo a
Derecho, el amarillo a Medicina, el verde a Caminos y también a
Montes, el azul a Ciencias, etc., siendo el color morado el
distintivo común de la Universidad Complutense de Madrid. En la
actualidad, los estudiantes españoles continúan conservando la
tradición legada por sus antecesores, ya que andar nocherniegos
ha sido una afición sostenida por los estudiantes españoles, sin
solución de continuidad hasta nuestros días.
El Tuno actual, es el último resto vivo de los goliardos
europeos, es un tipo afín en el que pueden encontrarse muchas de
las notas que los caracterizaron, pero lo fundamental en el
Tuno, es cierta mentalidad aventurera y algunas dotes
artísticas, que igual pueden manifestarse recitando versos, que
oraciones, tañendo, cantando, o bailando la pandereta.
Los Tunos son al mismo tiempo, como lo refleja Juan Ruiz,
Arcipreste de Hita, sin darles aun tal nombre, estudiantes
pobres, pero ingeniosos, que viajaban de su casa a la
universidad y viceversa, o simplemente se mantenían entre la
sopa de los conventos y sus habilidades artísticas, y también
rondadores románticos, andantes "nocherniegos", que perdían, o
ganaban, sus horas bajo una ventana o un balcón.
LAS TUNAS, deben ser cuidadas por las Autoridades Académicas,
ayudándoles y exigiéndoles. Los propios TUNOS, deben darse
cuenta de que la picaresca estudiantil, es accesoria al propio
concepto de los escolares trovadores y juglares de donde arranca
la Tuna, y asumir de manera consciente el enorme significado de
siete siglos de Historia y tradición.
HISTORIA DE LA TUNA EN EL PERÚ
Tras conocida el significa de la palabra Tuno y conocido todas
sus características de rasgos Españoles, es que esta tradición
universitaria europea no se implanta en el Perú durante la etapa
republicana (además del hecho del exclusivismo de las
universidades peruanas de entonces). Tendrán que pasar todavía
muchos años más para que la Primera Tuna que registramos
aparezca: La Tuna de la universidad de Huamanga, en Ayacucho, en
las alturas del Perú, Tuna que aún existe y que está integrada
en gran parte por muy buenos profesores de música. Aunque es
bueno rescatar que en los días iniciales del siglo existía una
Estudiantina que dirigió un profesor de apellido Berriola y que
hizo exitosas presentaciones en el Ateneo de Lima.
Posteriormente en Ica surge, en la década del 50, gracias al
entusiasmo de un sacerdote vicentino, el Padre Anastasio García,
otra Estudiantina en el Colegio San Vicente de Paúl de Ica, al
sur de Lima; y de la cual ignoramos cual ha sido su desarrollo
histórico.
De todos modos es tardía la implantación de la primera Tuna
universitaria en el país. Quizás la razón de esto tenga raíces
más profundas de las que podamos explicar en unas breves líneas,
pero pensamos que de ninguna manera se puede achacar a los tunos
peruanos el ser extranjerizados o meros imitadores de una
realidad que no es nuestra.
Nosotros creemos que las tunas no existieron en el Perú antes
tanto por la presión ejercida a los estudiantes, como la no
permisión de esta actividad en la colonia por no tenerse como
una ocupación sana. Cuando pudo implantarse o permebealizarse ya
era demasiado tarde pues ya se estaba en el proceso
independentista, polarizándose las relaciones con ultramar. El
largo período que surge entonces después será de toma de
conciencia por el propio estudiante de su rol activo y el
carácter impulsivo y dinámico que es propio de la juventud. Todo
esto lo lleva a implantarse una norma propia para aventurarse a
conocer el mundo de una manera singular, dando rienda suelta a
sus dotes musicales y artísticas. Además, el hecho de ser
particularmente Lima una ciudad donde el pasado vive y persiste,
donde todo en ella tiene una historia; el nombre de una calle,
la inscripción de un muro, la forma de una piedra. Esto hace
evidente que el pasado se encuentre latente en todo y en todos.
Por ello, es explicable que las tunas sean hoy una actividad tan
española como peruana y latinoamericana, por cuanto responde
tanto al desarrollo propio de la identidad iberoamericana como
su pasado y presente común, como al espíritu propio del
estudiante. Es bueno recordar, además que la mayoría de tunas en
el Perú tienen entre sus tema característicos música autóctona y
latinoamericana, además de la propia peninsular, inclusive, las
tunas españolas cada vez más incorporan dentro de su repertorio
música latinoamericana. La integración en este sentido, es pues
evidente.
No olvidemos, que la historia del Perú contiene una riquísima e
ignorando herencia virreinal. Fueron casi 300 años de vida
colonial que representa en el tiempo histórico más que de lo que
va de la República. Esto no se puede ignorar y las semejanzas
que encontramos con la cultura española no pueden ser meras
coincidencias sino que viene de una misma tradición e historia.
Los pueblos iberoamericanos no podemos ser indiferentes a esta
realidad común que parecían despierta. |