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HOMENAJE A JESUS ORTA RUIZ
De CUBA por siempre amado
Eres por tu aire de genio
Es que al ritmo de tu ingenio
Diste un verso improvisado.
Con tu verbo iluminado
De un artístico matiz
Irradiaste con cariz
Tu riqueza intelectual,
que jamás habrá otro igual
¡SEÑOR JESÚS ORTA RUIZ!
JESÚS eres dulce verso
Por dotado de virtudes
Al ser fuente de aptitudes
Nos pintaste un universo.
Por eso con son diverso
Aunque no te conocí
Del PERÚ rezo por ti
Por tu esencia repentista,
Y que en todo decimista
¡VIVAS INDIO NABORI!
Remembranza de Jesús Orta Ruiz
“Solo la poesía puede ser en la tierra
el telescopio de la hormiga para ver
más allá de las estrellas”
Jesús Orta Ruiz nació el
30 de septiembre de 1922, en la periferia rústica de la Ciudad de La
Habana, en el seno de una familia campesina conservadora de las
tradiciones y el folclor de origen español en los campos de Cuba. De ahí
que el punto de partida de su vocación poética, manifiesta precozmente,
no podía ser otro que la décima, folclorizada en el canto de nuestros
labradores. Desde los nueve años de edad la improvisaba. Ya en su
adolescencia comenzó a conquistar una popularidad que ha culminado en
legendaria, que lo identifica más con el seudónimo de Indio Naborí,
sobrenombre que recuerda al aborigen que laboraba la tierra en oposición
a los cantores populares que en aquella época se autollamaban caciques.
Pero no conforme con ese don dado por la naturaleza y la ecología social
en que nació y creció, desarrolló en él la obsesiva pasión por la
lectura de la poesía y los ensayos y técnicas de la misma, actividad que
lo llevó al enriquecimiento de la espinela, convertida ya en un signo de
la identidad nacional cubana. La crítica literaria no demoró en
reconocerle el mérito de haber logrado la fusión de lo popular y lo
culto, situándolo en el neopopularismo de la Generación del 27.
Ahora bien, el poeta de tan humilde origen no tardó en ensanchar el
horizonte de su poesía con el ejercicio de las más variadas formas
clásicas e incluso el versolibrismo, porque, como ha dicho Martí, cada
emoción trae su métrica. Por estos medios su poética se nos da en tres
vertientes: campesina, social y autobiográfica, la cual ha sido objeto
de autorizados reconocimientos.
Su prosa, también reconocida y laureada, abarca diversos temas como
prólogos, ensayos, estudios de tradiciones, folclor, literatura y una
extensa obra periodística.
Figura en la mayoría de las antologías cubanas del siglo XX. Ha viajado
por distintos países de Europa, Asia, África y América. Sus poemas han
sido traducidos al inglés, francés, italiano, ruso, checo, chino y
yugoslavo.
Cuenta con una extensa obra en la que figuran diez títulos en prosa y
catorce poemarios.
 Cronología
1922
Nace el 30 de septiembre en Los Zapotes, San Miguel del Padrón, La
Habana. Eran sus padres Eduardo y María. Es el menor de cinco hermanos.
1926
Fuertes vientos derriban su casa, camino del próximo refugio, su familia
es azotada por el mal tiempo.
1927
Lee las primeras letras.
1929
Inicia sus estudios primarios en la Escuela Pública No. 76 en la
barriada de Juanelo, San Miguel del Padrón.
1931
Improvisa sus primeras décimas, siguiendo una tradición familiar.
1934
Termina la enseñanza primaria y tiene que interrumpir los estudios para
trabajar en distintos oficios; pastor de ovejas, aprendiz de operario de
zapatero o dependiente de comercio.
1935
No ceja en sus deseos de estudiar, a los cuales favorece en su tiempo
libre el culto joven Rodolfo Díaz Moya, desarrollándole el hábito de
lectura.
1936
Escribe su primer soneto, dedicado al mártir Luis Melián, dirigente
juvenil de la barriada.
1937
Matricula en la Academia Añorga de La Habana, donde obtiene Primer
Premio de Composición.
1939
Ingresa en el Partido Unión Revolucionaria, en cuyas filas no demora en
conocer a personalidades tan notables como Juan Marinello, Mirta
Aguirre, Nicolás Guillén, Manuel Navarro Luna, Raúl Ferrer y otros, que
influyeron en su formación política y literaria. Comienza sus labores
como trovador y escritor radial en la emisora Progreso Cubano (hoy Radio
Progreso).
1940
Pone su canto y la popularidad que le ha dado la radio al servicio de la
organización de la Asociación Nacional Campesina, junto a los líderes
agrarios Romárico Cordero y Antero Regalado.
1944
Obtiene el Primer Premio en el Concurso "Tierra sin hombres y hombres
sin tierra" cuyos jurados fueron Emeterio Santovenia, Pedro L. Dorticós
y Jesús Masdeu.
1949
Contrae matrimonio con Eloína Pérez Collazo.
1950
Nace su primogénito Noel.
1951
El País Gráfico publica una selección de sus Estampas Campesinas bajo el
título de "Guardarraya de Sueño" con un halagüeño comentario al
remozamiento de la estrofa criolla. Matricula en la Facultad de
Administración y Derecho Público, carrera que no concluye para dedicarse
al estudio y ejercicio del periodismo.
1952
Integra el cuerpo de redacción del periódico clandestino Son los mismos
donde coincide con Abel Santamaría, Jesús Montané, Raúl Gómez García y
otros miembros de la Generación del Centenario. Conoce personalmente a
Fidel Castro.
1954
Recibe el Premio Único "República de Haití" con el veredicto de los
jurados Raimundo Lazo, Rafael Martina y Arturo Doreste. Sufre la pérdida
de su primogénito Noel.
1955
Ofrece al gran público y a la crítica su libro Estampas y elegías
comentado favorablemente por las columnas literarias de las principales
publicaciones del país. Con motivo de esta publicación la revista Orto y
el grupo literario de Manzanillo le rinden homenaje.
Alentadora es la correspondencia que recibe en celebración de sus
Estampas y elegías. Participa en las famosas tensones de San Antonio de
los Baños y Campo Armada (San Miguel del Padrón). Integra la sociedad
Nuestro Tiempo, donde ofrece recitales y charlas. Inicia actividades
culturales pro fondos para la insurrección armada, en coordinación con
el Movimiento "26 de Julio" y el Partido Socialista Popular. Por
demandar la amnistía de Fidel y sus compañeros sufre detención
cuartelaria en Quivicán y es liberado por el clamor del pueblo. Nace su
hijo Jesús.
1956
Continúa organizando y animando actividades revolucionarias.
1957
Se incorpora a la revista Bohemia, donde publica poemas, crónicas,
artículos y reportajes durante veintitrés años.
Añade una nueva obra a su bibliografía: Boda profunda.
Escribe poemas revolucionarios clandestinos que circulan en todo el país,
como "A sus órdenes Comandante Ramos" que se dijo en Radio Rumbos de
Caracas y se divulgó en Cayo Hueso (Estados Unidos) con el seudónimo de
Jesús Ribona.
1958
Su "Diana del Pueblo", oda al soldado de la tiranía, es leída en el
campamento de Camilo Cienfuegos, Yaguajay, en octubre. Escribe para el
canal 2 de televisión su diálogo "Manengue y Liborito" satirizando a la
tiranía y a la política al uso, suspendido el 24 de diciembre por un
úkase oficial. Nace su hija Alba María.
1959
Escribe su primer canto a la victoria de la Revolución Cubana: "Marcha
Triunfal del Ejército Rebelde". Conoce a Ernesto Guevara.
Asesor literario y director del Grupo Campesino, recorre con el Ballet
Folklórico de Alberto Alonso varias ciudades de Europa: Moscú,
Volgogrado, Leningrado, Helsinski, París y Madrid. Recibe el premio
Victor Muñoz conferido por el Ayuntamiento de La Habana.
1960
Aparecen sus libros De Hatuey a Fidel y Cuatro Cuerdas. La dirección de
cultura del Ministerio de Educación le otorga el Premio al Mejor Poema a
la Victoria de la Revolución cuyos jurados fueron Andrés Núñez Olano,
Enrique Labrador Ruiz y Enrique de la Osa. Dona a la campaña de Armas y
Aviones organizada por Nicolás Guillén el premio en metálico. Encabeza
participación de Artistas y Escritores estimulando a los combatientes en
sus treguas de combate en la Sierra del Escambray. Empieza a escribir en
el periódico Hoy su sección versificada "Al son de la historia".
1961
Escribe artículos, crónicas, poemas y programas radiales y televisivos,
a la vez que organiza y anima actividades culturales en apoyo a la
Campaña Nacional de Alfabetización. Es corresponsal de guerra en la
batalla de Playa Girón. Participa en reuniones de escritores y artistas
con Fidel en la Biblioteca Nacional, donde este pronuncia su discurso "Palabras
a los intelectuales". Conoce al poeta chileno Pablo Neruda y al ruso
Eugenio Yektuchenco. Concluye estudios en la Escuela Profesional de
Periodismo. Es delegado al Primer Congreso de Escritores y Artistas de
Cuba. Fundador de la UNEAC y miembro de su Consejo Nacional.
1962
Participa en el Primer Congreso Nacional de Cultura. Asesor literario y
artístico de la Escuela Makarenko de las 10 mil campesinas. Cursa
estudios de Filosofía y Economía en la Escuela Superior del Partido Ñico
López. Edita Cartilla y Farol (Poemas de la campaña de alfabetización).
Escribe programas especiales para la televisión. Ante la amenaza nuclear
en la Crisis de Octubre, se incorpora a la Unidad 1700 a las órdenes del
Comandante Vitalio Acuña en la Loma de Mina. Conoce a Marcos Ana, poeta
español recién liberado de la prisión franquista.
1963
Viaja a Praga, donde recibe el Premio Internacional de la Amistad, y
continúa viaje a Roma, París, Madrid y Sevilla ofreciendo recitales y
charlas sobre la Revolución Cubana y nuestra poesía.
Nace su hijo Fidel Antonio.
1964
Funda con Manuel Navarro Luna el programa radial «Balcón de América»
comentando la actividad cultural hispanoamericana. Concibe, redacta y
presenta a la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños el proyecto
de crear la Jornada Cucalambeana, encaminada a exaltar la figura del
poeta Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, «El Cucalambé», así como reanimar
y preservar la cultura campesina.
1966
Muerto Navarro Luna continúa el programa radial «Balcón de América» con
Joaquín G. Santana. Publica selección de sus poemas políticos, El pulso
del tiempo. Integra el cuerpo de redacción del periódico Granma. Obtiene
premio periodístico "26 de Julio" otorgado por la Unión de Periodistas
de Cuba (UPEC).
Inaugura con José Ramírez Cruz, la primera jornada cucalambeana con
carácter oficial en Las Tunas el 1ro de julio.
1967
Publica primicias de su libro inédito Entre, y perdone Ud. en la
antología trilingüe de la poesía cubana. Viaja a Montreal, Canadá, donde
participa como periodista y poeta en la Expo-67, en cuyo Pabellón de
Cuba recita su poema "Nuevo credo latinoamericano" en velada solemne por
la muerte del Che.
1968
Recorre el país integrando brigada artística en apoyo a la lucha del
pueblo vietnamita, recitando poemas alusivos al hermano país.
1970
Se incorpora a la zafra como periodista y machetero voluntario en Banes.
Escribe y recita en el acto de bienvenida a los siete pescadores que
habían sido secuestrados por autoridades yankis.
1971
Es nombrado Responsable Nacional de Cultura de la CTC, empezando un
animado ambiente de aficionados al arte y la literatura en la clase
obrera en alianza con los campesinos.
1972
Integra delegación cubana al Congreso de Educación de Chile encabezada
por Abel Prieto (padre). Ya en Chile es también invitado al Congreso
Obrero celebrado en ese país junto a otros dirigentes de la CTC. Visita
el Palacio de la Moneda y conoce a Salvador Allende.
1973
Añade a la colección Manjuarí, Ediciones Unión, su poemario Entre, y
perdone Ud. Presenta su cuaderno Décimas a la medida de sus nombres
prologado por Jesús Montané Oropesa.
1974
Prólogo, compilación y notas a las Obras completas de Juan Cristóbal
Nápoles Fajardo (El Cucalambé). Recibe reconocimiento y felicitación de
Mirta Aguirre, presidenta del Instituto de Literatura y Lingüística, por
dicha obra. La Casa de las Américas publica su estudio Poesía gauchesca.
Viaja a Panamá donde ofrece recitales poéticos incluyendo su poema al
General Omar Torrijos.
1975
Visita en Moscú al Consejo Central de los sindicatos, a la Unión de
Escritores de la URSS y otras instituciones culturales de aquella
capital.
1976
La editorial Arte y Literatura edita su estudio y compilación Poesía
criollista y siboneísta. Viaja a Dresde como libretista y director de la
Brigada Granma, Medalla de oro del Festival Internacional de Obreros
Aficionados al Arte. Recibe allí placa conmemorativa del Instituto de
Literatura de Dresden y la Distinción Cultural del Consejo Central de
los Sindicatos Soviéticos. Asiste al simposio "Cultura y Tiempo Libre",
en Moscú, donde pronuncia una conferencia sobre dicho tema.
1978
Integra el jurado del Premio Casa, tarea que comparte con Clarivel
Alegría (nicaragüense) y Mario Benedetti (uruguayo). Conoce a los poetas
Juan Gelman y Ernesto Cardenal. Por encargo del Centro de Estudios
Martianos escribe el discurso "Martí y el Liceo de Regla", que pronuncia
en esa villa ultramarina.
1979
Ocupa el cargo de Secretario de Relaciones Públicas y Divulgación de la
UNEAC.
1981
Recorre el sur de Angola, desde Luanda a Mozámede, estimulando a los
combatientes internacionalistas de Cuba, así como a sus compañeros
angolanos, con poemas épicos, saludos fraternales y charlas políticas.
Ediciones Unión edita su estudio Décima y folclor. Se le condecora con
la Distinción por la Cultura Nacional.
1982
Forma parte de la delegación cubana que asiste integrada también por
Imeldo Alvarez y Miguel Barnet al Congreso de Escritores
Latinoamericanos efectuado en Managua, Nicaragua, donde comparte, entre
otros, con Ernesto Cardenal, Miguel Otero Silva, Sergio Ramírez, Tomás
Borges y Edelberto Torres, biógrafo de Rubén Darío. Es condecorado con
la Medalla "Alejo Carpentier" conferida por el Consejo de Estado.
Compila Entre, y perdone Ud. edición aumentada. La UNEAC y otras
instituciones culturales celebran el 60 aniversario de su natalicio.
El periódico Granma le otorga diploma por su aporte al periodismo
revolucionario y a las letras cubanas.
1983
Pronuncia discurso alusivo a la paz en el Congreso Internacional de
Escritores de Berlín Oriental. Ofrece recital poético en la Casa de la
Amistad Cubano-Española de Madrid. Es galardonado con la distinción "Félix
Elmuza" de la Unión de Periodistas de Cuba.
1984
Edita Pensamiento martiano y otros fulgores, compilación de crónicas y
artículos.
1985
Participa en el Congreso de Escritores Árabes en Damasco, Siria. Recorre
el interior del país y contacta con distintos grupos literarios. Escribe
sus poemas De la magia de Siria.
1986
Da a luz selección de su poesía política con el título Al son de la
historia. La FAR le entrega réplica del Machete de Máximo Gómez, la más
alta distinción que otorga esa institución.
1988
Las instituciones culturales, el Partido y las organizaciones de masas
de San Miguel del Padrón le rinden cálido homenaje, reconociéndole sus
méritos literarios y sociales y el hecho de ser un hijo de aquel
municipio. El pueblo de Limonar, Matanzas, le rinde homenaje creando el
Centro Cultural "Casa Naborí".
1990
La editorial Padilla Libro, Sevilla, le publica El jardín de las
espinelas, en homenaje al Cuarto Centenario de las Diversas rimas, obra
poética de Vicente Espinel. Letras Cubanas, por igual motivo, edita su
decimario Viajera peninsular y el poemario íntimo Entre el reloj y los
espejos.
1991
En el Primer Festival Iberoamericano de la décima se resalta Decimista
Mayor y es elegido por los participantes del simposio, en Casa de las
Américas, Presidente de honor de los festivales sucesivos. El Consejo de
Estado lo condecora con la Orden "Félix Varela" de Primer grado. El
Comité Provincial de la UNEAC de Las Tunas le concede la distinción
réplica de la pluma francesa de marfíl con que El Cucalambé escribiera
sus versos. El Liceo de Guanabacoa le concede la distinción Primer
Discurso de José Martí.
1992
Es declarado Hijo Distinguido de la ciudad de Matanzas e Hijo Ilustre de
la ciudad de San Felipe y Santiago de Bejucal.
1993
La Editora Política compila y publica artículos y crónicas de su autoría
con el título Huellas en el tiempo.
1995
Recibe el Premio Nacional de Literatura. Aparece su cuaderno de poemas
Con tus ojos míos. La UPEC le concede el reconocimiento especial "Juan
Gualberto Gómez" otorgado a periodistas destacados.
1996
Le es otorgado el Premio de la Crítica, por su libro Con tus ojos míos.
A estos estímulos siguieron cálidos homenajes en todo el país, tanto de
las instituciones culturales como de todo el pueblo. Se le confiere la
Orden "17 de Mayo" que le otorga el Consejo de Estado cubano. Viaja a
México donde participa en el Cuarto Festival Iberoamericano de la Décima,
celebrado en Veracruz, ofreciendo recitales y conferencias. Es declarado
Huésped Distinguido de la ciudad de Santa Clara y recibe la Distinción
Vicente García conferida por la provincia de Las Tunas. Sancti Spíritus
le otorga la réplica del machete de Serafín Sánchez.
En acto público y solemne en el Aula Magna, le es conferida la Placa
Conmemorativa 260 Aniversario de la Universidad de La Habana.
1997
Arriba a sus 75 años recibiendo numerosos reconocimientos, entre los que
figuran la publicación de una compilación selectiva de su poesía íntima
Desde un mirador profundo y una exposición de sus libros y su archivo
personal en el Instituto de Literatura y Lingüística. Recibe la medalla
"40 Aniversario de las FAR". El municipio de Guanabacoa, en sesión
solemne de su Asamblea del Poder Popular, le otorga el título de Hijo
Predilecto.
Se le otorga la Placa Conmemorativa de la ciudad de Jaén (Andalucía,
España), a la vez que se toma su seudónimo poético –Indio Naborí– para
denominar a la Asociación de Amistad Hispano Cubana de esa ciudad.
La Asociación Canaria de Cuba, «Leonor Pérez Cabrera», le otorga el
carné de socio de honor por sus muchos aportes a la transculturación
cubano-canaria. Con el título Décimas para la historia (La controversia
del siglo en verso improvisado) se publica en Islas Canarias, valioso
testimonio de su etapa juvenil de repentista con prólogo y notas del
doctor Maximiano Trapero, Catedrático de Filología Española de la
Universidad de Las Palmas.
Participa como Presidente de Honor y conferencista en el V Festival
Iberoamericano de la Décima celebrado en Las Tunas, en el marco del 30
Aniversario de la Jornada Cucalambeana cuya inauguración le es
encomendada junto a José Ramírez Cruz.
1998
Participa en el acto de bienvenida universitaria al Santo Padre Juan
Pablo II.
Recibe reconocimiento de la Unión de Periodistas de Cuba y el Partido de
Matanzas como corresponsal de guerra de Playa Girón
Le es otorgada la Medalla de Héroe del Trabajo de la República de Cuba,
por el Consejo de Estado.
Imparte conferencias sobre la "Poesía oral improvisada en América" en el
Instituto de Cultura Veracruzano y recibe el homenaje de distintos
municipios del estado de Veracruz, en la Finca Martha Helena de Santiago
de Tuxtla, municipio que le otorgó el título de Hijo Ilustre.
Participó en el VI Encuentro al Festival Iberoamericano de la Décima y
el Verso Improvisado en Las Palmas de Gran Canaria con la conferencia "Autobiografía
de un Improvisador", donde por unanimidad de los participantes fue
declarado el 30 de septiembre –fecha de su nacimiento– el Día
Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado.
1999
El Museo Canario y el Frente de Afirmación Hispanista le editan el libro
La Medida de un Suspiro, antología a cargo de la especialista María
Eugenia Azcuy Rodríguez.
Le es conferida la Llave de la Ciudad de Santa Clara.
Medalla por 450 Aniversario de Cervantes, Alcalá de Henares.
Medalla "San Critobál de La Habana" en su 450 aniversario.
Medalla "Biblioteca Nacional «José Martí»", La Habana.
La Casa de la Poesía de La Habana en su mini-edición Como un Ave Libre
le edita sus Estampas Campesinas.
La Editora Política le publica la antología Esto tiene un nombre,
selección de su poesía patriótica al cuidado de María Eugenia Azcuy
Rodríguez.
Le es otorgada la Giraldilla de La Habana.
Le es otorgado el Premio Nacional de Cultura Comunitaria.
2000
Con motivo de su cumpleaños y del Día Iberoamericano de la Décima, la
Universidad "Camilo Cienfuegos" de la provincia de Matanzas efectúa en
su homenaje un Simposio Iberoamericano de la Décima y el Verso
Improvisado.
Se le reconoce como principal fundador y promotor permanente de la
Jornada Cucalambeana, una de las más reconocidas manifestaciones de la
cultura popular cubana.
Nominado por la Facultad de Filología de la Universidad de Oviedo, junto
al Instituto de Literatura y Lingüista de Cuba y la Universidad "Camilo
Cienfuegos", de Matanzas al Premio "Príncipe de Asturias de las Letras
2000", resultando uno de los principales finalistas.
La Editora Trabe de Oviedo le publica Eros en tres tiempos compilación y
presentación de María Eugenia Azcuy Rodríguez, con prólogo del doctor
José Luis Caramés, profesor de la Universidad de Oviedo y especialista
en Antropología de la Literatura.
La Unión de Periodistas de Cuba reconoce su trayectoria de periodista
durante 40 años con valiosas publicaciones en los principales órganos de
información y especialidades artísticas y literarias.
La extensa obra de Jesús Orta Ruiz, reconocida nacional e
internacionalmente abarca diferentes géneros literarios desde la poesía,
incluyendo la poesía improvisada, el ensayo y el periodismo.
 Poesía
Estos poemas de Jesús Orta Ruiz nos
ofrecen la paradójica visión de un poeta ciego que, con sinestesias
mágicas, el sexto sentido de su espíritu, el sueño, el recuerdo y un
creacionismo de pequeño dios, logra visualizar el mundo desde la neblina.
La vejez y la enfermedad, con sus fealdades inevitables, hacen aparecer
por primera vez el grotesco en la poética de Orta. Todo, en un logrado
contrapunto de verso libre con ritmo interior, combinación de diferentes
métricas afines y estructuras clásicas.
PEQUEÑO DIOS
A la memoria
de Vicente Huidobro
Los hombres y mujeres que me
tratan
no se presentan como son,
sino como la sombra de sus cuerpos,
bípedas nubes
humo coloquial,
pero a cada uno yo doy fisonomía.
A mis viejos amigos, que me conocieron
con el día en los ojos
los sigo viendo como entonces
porque el tiempo no pasa para ellos
en mi mundo interior.
A los nuevos amigos
que vienen con su luz
a mi eclipse total,
invento caras y estaturas
por yo no sé que asociaciones
con sus manos, sus voces,
sus risas y sus pasos.
!Oh mágica ilusión
creacionista
que me convierte en un pequeño dios!
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LA MISMA ESTRELLA
"(...) polvo será, mas
polvo enamorado."
Francisco de Quevedo
Cuando te miro sin tener
mirada
no veo la que eres, sino aquella
que fuiste. Para mí, la misma estrella
que permanece como eternizada.
Por tu gracia de china
dibujada
en porcelana, te seguí la huella
y se ha quedado en mí tu imagen bella
como si el tiempo no mellase nada.
Los de clara
visión que les refleja
la realidad, pueden llamarte vieja;
pero a mí, que te vi rosa encendida
y hoy no te veo,
me tocó la suerte
de perpetuar tu juventud florida
y andar enamorado hacia la muerte.
III
Estoy, con el paisaje cara a cara,
contemplando la tarde que agoniza.
Hay una estrella que espiritualiza
al horizonte, como si pensara.
Reina una sombra
todavía clara.
El día es una terquedad rojiza.
¡Qué lenta rapidez en la plomiza
hora que de la noche me separa!
Todo se queda en un
recogimiento:
los cálices, los pájaros, el viento,
la luz que sosegada se retira,
la yerba leve y el
palmar mayúsculo,
y yo –la tarde que a la tarde mira–
soy la parte consciente del crepúsculo.
V
Me queda por decir no sé que cosa
que me parece inusitada y bella.
He gastado palabras como estrella,
rocío, rosicler, sonrisa, rosa...
Y en lo pobre del
verso y de la prosa
no he logrado apresar el alma de ella.
La he visto: fugitiva mariposa
o pájaros con alas de centella.
Cuando callo, la
escucho y la medito,
pero se pierde en el poema escrito.
Me queda poco tiempo de palabra.
Me desespera la que
nunca encuentro.
¿Y he de morir sin que mi mano abra
puertas al ave que me canta dentro?
IX
No me asusta morir... Sólo lamento
no tener ojos para ver las cosas
que se transformarán: zarzas en rosas,
lobos en hombres, polvo en monumento.
No me asusta
morir... Sólo lamento
ser sordo como el frío de las losas
cuando vengan las músicas gloriosas,
cuando una larga risa sea el viento.
Sólo lamento no
tener mi tacto
cuando sea concreto el mundo abstracto
que en crisoles de sueño se moldea.
No me asusta
morir... Sólo lamento quedarme quieto cuando todo sea
la perfecta expresión del movimiento.
X
Vendrá mi muerte ciega para el llanto,
me llevará, y el mundo en que he vivido
se olvidará de mí, pero no tanto
como yo mismo, que seré el olvido.
Olvidaré a mis muertos y mi canto.
Olvidaré tu amor siempre encendido.
Olvidaré a mis hijos, y el encanto
de nuestra casa con calor de nido.
Olvidaré al amigo
que más quiero.
Olvidaré a los héroes que venero.
Olvidaré las palmas que despiden
al Sol. Olvidaré
toda la historia.
No me duele morir y que me olviden,
sino morir y no tener memoria.
(manuscrito)
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MAGIA
Estoy viendo, como quien
sueña en una noche triste,
paisaje que ya no existe
con ojos que ya no ven.
Magia de supremo bien
hay en el recuerdo mío,
cuyo visual poderío
desde un mirador profundo,
está repoblando el mundo
que se me quedó vacío.
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MADRIGAL
DE LA NEBLINA
No hay iris. Se difumina
el color de las violetas
y convivo con siluetas
en un mundo de neblina.
Una mujer me encamina
y de guijarros y abrojos
va librando mis pies flojos...
¡Ay, quién me diría
que
los ojos que ayer canté
hoy fueran mis propios ojos!
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LA FUGA
DEL ÁNGEL
Adónde fuiste, ángel mío,
en la última travesura?
Tal vez quiso tu ternura
mudarse para el rocío.
Te fuiste como en el río
un pétalo de alelí;
y has dejado tras de tí
una estela de cariño,
recuerdo que, como un niño
sin cuerpo, va junto a mí.
Eres, pues, un niño
abstracto
y vienes cuando te invoco,
vida intocable que toco
en una ilusión del tacto.
Te veo vivo y exacto
andando a mi alrededor,
y escucho tu voz –rumor
como de ala que se aleja–:
¡qué zumbido sin abeja!
¡qué trino sin ruiseñor!
Es que estás, aunque no
estás,
cual vuelo de mariposa
sin mariposa, cual rosa
de perfume nada más.
Te fuiste y conmigo vas,
aunque el mundo no te ve,
ni sabe como yo sé
que, diluido en la brisa,
aún vives, como sonrisa
sin boca, y paso sin pie.
Es todo lo que me queda
de tí: verdad sin verdad;
una como suavidad
de seda, pero sin seda;
aroma de rosaleda
sin más presencia que aroma;
donaire de la paloma,
pero no más que donaire;
niño pintado en el aire
hablándome sin idioma.
Una piedad de la muerte
hay en esto de mirarte
sin mirarte, y de palparte
sin palparte, ni tenerte;
pues evocarte, traerte
por la ruta de un clamor,
es endulzar el dolor
de la ausencia más glacial,
con un sabor de panal
que sólo fuera sabor.
EL HUÉSPED
Hay un huésped que viene al cuarto
mío
transformando mi océano en laguna.
Tiene lo suave de la piel gatuna
y da el encanto de un morir sin frío.
Me ausenta de la vida por un río
sin ruido leve y sin razón alguna.
Viene con traje de silencio y luna
y con breves chinelas de rocío.
Siempre no viene solo: al mediodía
vino con el amor, con la alegría,
pues me trajo esta vez a mi pequeño;
me lo dejó abrazar a mis antojos...
Luego se fue con él. Yo abrí los ojos,
y di las gracias a mi amigo el Sueño.
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EL AMOR EN LOS TIEMPOS DE PROSA
a Gabriel
García Márquez
Junto a mi cabecera
una mujer marchita,
celosa de la muerte,
está velando día y noche,
atenta a mis orines y mis heces fecales,
sustituyendo con los ojos suyos
los míos obsoletos,
dándome el alimento como a un niño,
bañándome, vistiéndome, besándome,
acariciándome las manos.
En un ambiente así
–no luna, no balcón, no prímola–,
si Romeo y Julieta
no hubieran decidido suicidarse
y hubiesen arribado a la vejez
ella, caído el seno y desdentada,
poniéndole un enema a su galán
montesco;
él, enferma la próstata
y consumido el falo,
¿se mantendría la promesa del amor eterno?
No sé:
pero el amor en las postrimerías
es más prueba de amor que el suicidarse
una joven pareja enamorada,
pues los muertos no ven su pudrición.
Nosotros, sin embargo, pudriéndonos en vida,
palpando nuestras ruinas como los jaramagos,
continuamos amándonos,
cambiamos la pasión por la ternura
y reafirmamos que es posible
la eternidad en el amor.
________________________________________
LA CLAVE
DE LO ETERNO
Tiene forma de cráneo el firmamento
y todo está ordenado tan simétricamente,
tan familiar, que hay relaciones
entre la luna y la pleamar,
entre un grano de arena y un planeta lejano.
Las nebulosas
son el semen de Dios,
de donde nacen mundos;
y, de igual sustancia,
nacen la planta, el animal y el hombre.
Todo cohabita en tierra y cielo,
todo vence a la muerte
haciéndose el amor.
 Poesía improvisada
En su larga carrera de poeta se destacó como improvisador. Entre las
controversias más recordadas por el pueblo está la organizada con
Angelito Valiente. De los cinco temas que el jurado impuso a los
contendientes en las dos controversias de San Antonio de los Baños y
Campo Armada, esta última congregó a más de diez mil personas, solo un
tema fue concreto, el campesino; los otros cuatro, El amor, La muerte,
La libertad y La esperanza, se enmarcan entre los universales abstractos
de la poesía.
A continuación algunas de aquellas
décimas improvisadas por Naborí, considerado el más grande poeta
improvisador cubano del siglo XX.
Décimas para la
historia.
La Controversia del siglo en verso improvisado.
[TEMA: El amor,
Teatro Casino Español de San Antonio de los Baños,
La Habana, 15 de junio de 1955].
Amor es el Todo:
es
el cuerpo eterno de un dios
que quiso partirse en dos
para juntarse después.
Donde una pareja ves
fundiendo sus voluntades,
no veas dos unidades
juntas por afinidad,
sino una sola unidad
uniendo sus dos mitades.
Amor no es pedir: es dar
la casa, el lecho, la mesa...
Es –según Santa Teresa–
la alegría de alegrar...
Ser feliz al escuchar
la risa de los felices,
ver los humanos deslices
con el perdón más profundo,
¡sentir que el tronco del mundo
tiene en nosotros raíces!
Para que con nuestra huella
se torne cristal el lodo,
hay que amar: amarlo todo,
desde el insecto a la estrella.
La fulminante centella
se hará un suave resplandor;
la espina se hará una flor,
el erial se hará una huerta,
cuando no quede una puerta
cerrada para el amor.
Ensayo
Entre sus numerosos
ensayos e investigaciones, como Poesía Gauchesca, Pensamiento martiano y
otros fulgores, Décima y folclor, El jardín de las espinelas, Nicolás
Guillén, sus raíces populares y humor útil, se destaca el titulado
Poesía criollista y siboneísta al cual pertenece el siguiente fragmento:
Poesía criollista y siboneísta.
Prólogo
[...] Si en los colonizadores
nacidos y educados en España pugnaba ya por nacer la voz
hispanoamericana a tono con el paisaje y el curso de la Historia, ¡cuánto
más tendría que producirse este fenómeno en sus hijos y nietos, nacidos
y crecidos en tierras americanas, con la afluencia de nuevas sangres y
culturas!
Certeramente dice Marcelino M. Román,
en su Itinerario del payador, que el cantor popular surgido de las
comunidades criollas no se conformaba con repetir los cantos que
aprendió de sus abuelos. Cantó, claro está, romances, coplas y
villancicos de viejo cuño; pero su público demandaba otros asuntos de la
realidad circundante. Entonces sintió la necesidad de cantar las cosas
de su tierra y de su gente, con las particularidades del habla criolla,
con la luz y el color de su paisaje, y surge así, para responder al
interés de los oyentes y a una íntima necesidad expresiva, el fenómeno
de la improvisación popular, base del criollismo americano.
Antes de que el canto criollo se elevara a categoría de sistema
poético, de escuela literaria vivió por decenas de años en la voz de los
poetas populares. Es de lamentar que el viento se haya llevado lejos, a
las calladas zonas del olvido, tanta poesía ingenua y verdadera lanzada
al aire por los precursores orales del criollismo literario. [...]
Periodismo
Jesús Orta Ruiz,
aunque fundamentalmente reconocido como poeta, es un profesional del
periodismo, que ha dejado tras su andar huellas que han burlado el paso
del tiempo. Por este quehacer ha merecido la distinción "Félix Elmuza",
concedida por la Unión de Periodistas de Cuba, y los premios
periodísticos "Juan Guaberto Gómez" y "26 de Julio". Huellas en el
tiempo recopila buena parte de esa producción.
«El
periodismo de Jesús de Orta Ruiz –expresó Raúl Ferrer– se caracteriza
por dar, de vez en cuando, un toque subjetivo en medio de la objetividad
habitual de los textos de prensa. No es un artificio retórico, sino una
cálida identificación del autor con los temas que trata. No sería
difícil descubrir que quien escribe es poeta».
San Luís, Cuba, América
de Huellas en el tiempo
[...]Los caballos de
estas zonas sembradas de historia son nietos de aquellos briosos
caballos mambises. En paz, pueden ir y volver; pero en guerra, cuando el
aire huele a pólvora y sangre, no es seguro que salgan y vuelvan al
punto de partida... Se desbocan, tuercen el camino, saltan los torrentes,
se encabritan y corren al combate.
Todo eso
pudo ser reflexión del padre en el desvelo angustiado de la espera. Pero
no era el caballo, que se quedó amarrado a una tranquera, sino el jinete
el que había marchado a la guerra. Ahora su montura sería la montaña.
[...]
 En el camino del asalto al cielo. Jesús Orta
Ruíz y ese gran universo que es la literatura.
Fragmentos de la entrevista realizada a Jesús Orta Ruiz , El Indio
Naborí, por el periodista Ahmel Echevarría y que fue publicada por La
Jiribilla.
...
En una entrevista, el narrador, crítico, ensayista y periodista Reynaldo
González dijo: “La vocación va creciendo con uno, lo conforma y luego se
decide. El camino de la literatura es arduo y requiere mucha dedicación”.
Usted primero descubre la poesía oral, aquella, la improvisada, luego se
adentra en la escrita. ¿Cómo Jesús Orta Ruiz descubre ese gran universo
que es la literatura?
Tu pregunta primera viene de una fuente confiable,
de un autor a quien admiro y respeto. Estoy plenamente de acuerdo con su
criterio sobre el desarrollo literario y su rigor permanente. Contaba yo
con 18 años cuando presenté mi primer cuaderno de versos a Juan
Marinello y Mirta Aguirre . Ambos maestros llegaron a la siguiente
conclusión: “hay poesía en tu cuaderno. No dejes de leer constantemente.
Lo demás te vendrá por añadidura”. Huelga decirte que desde entonces no
he dormido sin antes haber disfrutado de un libro interesante.
Hay quienes opinan que la poesía improvisada es
poesía sin red. Verdaderamente es un salto al vacío donde, como colchón,
debajo solo está la palabra. ¿Qué pudiera decirnos de este rapto al que
pudiéramos llamar “suicida”?
Reconozco que en algunos improvisadores sí se da esa
“caída en el vacío”. Pero otros lograron evitarla, por tratarse de
verdaderos poetas con el don del repentismo. Estos últimos lo que han
logrado es un asalto al cielo. No es, pues, justa la generalización de
tu concepto.
Hay un momento en su obra donde usted decide hacer ese otro salto al
vacío que es la poesía escrita. ¿Cómo y por qué se decide también por el
lenguaje escrito?
En una de mis asiduas lecturas del maestro encontré esta sabia
orientación: “cada emoción trae su métrica”. Estas palabras me llevaron
a comprender que el poeta no debía limitarse a una sola estrofa, sino a
lograr el dominio de todas, para dar al poema el tono necesario. De ahí
que no canté el triunfo de la Revolución en décimas, sino en versos
dactílicos amétricos sobre base trisílaba, fundiendo lo épico a lo
lírico. Esto no significaba abandonar la décima, sino dejarla para su
tonal empleo.
Las lecturas van aguzando el ojo crítico del creador,
es justo allí donde nacen nuevos temas para futuras obras. Usted publicó
sus investigaciones sobre la poesía gauchesca, criollista, siboneísta,
décima y folclor. ¿Qué tipo de diálogo quiso entablar con los escritores
de la Isla a partir de estos ensayos?
No fue ese mi objetivo, sino el conocerme yo mismo en dichos estudios
filológicos. La décima llegó a mí por tradición oral, a los 12 años de
edad empecé a interesarme por su origen.
Juan Marinello dijo: “La décima cubana es un tesoro
que hay que ennoblecer”. En su memoria han quedado las diferentes
Jornadas Cucalambeanas, Festivales Iberoamericanos de la décima,
publicaciones, ensayos, también se inauguró el Centro Iberoamericano de
la Décima. Tomando en cuenta todo este trabajo enfocado hacia la décima,
¿podemos decir que está a buen recaudo?
El triunfo de la Campaña Nacional de Alfabetización,
que ha culminado en la universalización de la cultura y terminado con la
frontera entre el campo y la ciudad, trajo consigo una riqueza léxica y
metafórica en nuestros decimistas populares. El Premio Cucalambé,
otorgado por la jornada cucalambeana, ha estimulado el surgimiento de
numerosos jóvenes poetas cultos que enriquecen el decimario cubano con
sorprendentes aportes. Esto también se da en los improvisadores, aunque
el repentismo —hazaña de pensar y cantar una décima en un minuto— tiene
a veces el explicable riesgo de una caída en el vacío.
El Centro Iberoamericano de la Décima y el verso
improvisado, ha contribuido a que los repentistas populares se conozcan
en diferentes latitudes: del río Bravo a la Patagonia, de la península
española a las Islas Canarias. Se han realizado ya brillantes festivales
de improvisación y tonadas.
Raymon Carver dijo que a fin de cuentas las palabras son todo cuanto
tiene un escritor...
 LA POESÍA CAMPESINA DE JESÚS ORTA RUIZ
Al escoger la décima como vehículo de su expresión poética, el
Indio Naborí es fiel a las orientaciones del neopopularismo en los que
se refiere a la simbiosis de la poesía con el canto popular.
Las Estampas campesinas, de Naborí, empezaron a darse a conocer en sus
cuadernos Guardarraya sonora (1939–1946), Bandurria y violín (1948) y
Guardarraya del sueño (1950). Fueron difundidas asimismo en el periódico
Cooperación, de Fernando Luis Matamoros, en el periódico Hoy y en El
País Gráfico, entre 1940 y 1950.
En ese interregno, todavía en España estaba vigente la corriente poética
que el profesor Federico Carlos Saínz de Robles había denominado
neopopularismo. Lo que en España era el desarrollo del popularismo de
Lope de Vega, en Cuba pretendía ser –y lo estaba siendo– el desarrollo
del popularismo criollista de El Cucalambé. Ambas reacciones –la
española y la cubana– habían surgido en la década del veinte. La zafra,
de Agustín Acosta, y Trópico, de Eugenio Florit, retomaban el tema
campesino, incorporando al verso, especialmente a la décima,
procedimientos de técnica moderna y contenido social. En 1938, Samuel
Feijoo publica sus Jiras guajiras, donde el poeta cienfueguero tiende a
la estilización del rústico versificador campesino, pero de vez en
cuando asoman destellos de la nueva poesía que lo identifican con el
neopopularismo.
No se produce, sin embargo, un verdadero entroncamiento con las más
legítimas esencias de la poesía campesina del siglo pasado, hasta el
surgimiento de Jesús Orta, Naborí, en 1939.
A fines de la década del 40, el neopopularismo decaía en España,
debilitado por un creciente folclorismo que se empezó a tomar como
estética. En Cuba, donde no había ocurrido lo mismo, aquel curioso
movimiento prolongaba su existencia. Baste decir que por los años
cincuenta, Nicolás Guillén, Emilio Ballagas, Roberto Fernández Retamar y
otros notables poetas abordaban el tema campesino en renovadas décimas.
En este período publica Naborí su poemario Estampas y elegías. Junto a
los versos dedicados a llorar al hijo muerto, nos ofrece la compilación
de sus décimas campesinas publicadas entre 1939 y 1955. Fueron muchos
los intelectuales que expresaron su reconocimiento al autor, ya en
artículos publicados en la prensa, ya en cartas dirigidas al poeta, que
hemos tenido la satisfacción de leer. Entre ellos, Juan Marinello,
Manuel Navarro Luna, Mirta Aguirre, Rafael Suárez Solís, Eugenio Florit,
Agustín Acosta y el escritor mexicano Medís Bolio.
Recuerdo haber oído a Marinello, en conversación con Navarro Luna y
conmigo, comentar la naturalidad y cubanía con que Naborí incorporaba a
la décima criolla complicados procedimientos de la poesía moderna.
Mi lectura de las Estampas campesinas coincidió con mi lectura del libro
Lenguaje poético de Federico García Lorca, de Jaroslaw M. Flys. No sé
qué elementos comunes encontré entre el poeta de Cante jondo y Romancero
gitano y el poeta campesino cubano. Entonces se me ocurrió localizar en
la poesía guajira de Naborí lo que Flys localiza y subraya en la poesía
del maravilloso granadino. Confieso, deslumbrado todavía, que no hay un
ingrediente artístico lorquiano que no tenga su equivalente guajiro en
Naborí. No se trata de una imitación servil ni de un trasplante
caricaturesco, sino de ciertas afinidades de la sangre y la cultura que
andan por las raíces de la nacionalidad cubana. La influencia andaluza,
directa y a través de la población canaria, es ostensible en las zonas
campesinas de Cuba. Como en el pueblo andaluz, las metáforas y las
imágenes se dan naturales en los hombres del campo cubano. Pozo ciego,
cielo empedrado, río a media caja y otras muchas expresiones que parecen
lorquianas, he oído decir a los guajiros.
No quiero entrar en el análisis estilístico de la poesía campesina de
Naborí, antes de dar al lector una definición clara del neopopularismo,
en cuyo marco debe encasillarse a Naborí como poeta campesino. Evitamos
así una injusta confusión con la palabra populismo. Para que veamos la
abismal diferencia entre una y otra cosa, leamos la definición que nos
da del neopopularismo el profesor Saínz de Robles, en su Historia y
antología de la poesía española:
“La fórmula que apuntilló a la Ultra se llamó neopopularismo; fórmula
andaluza que exaltó la imagen, pero no la desorbitada de los ultraístas,
sino la natural y lírica nacida de los decires del pueblo. Como
atinadamente dice Díaz–Plaja, ‘lo que interesa a los poetas del lenguaje
popular no es, de ninguna manera, el ruralismo, la zafiedad, sino lo que
hay en él de intuición poética, de agudeza lírica, a veces inconsciente.
Interesa también su garbo, su ligereza expresiva, el metro breve (...) y
la ingenua música de la tonada popular’. Al modernismo moribundo opuso
una temática tradicional y un juego precioso de imágenes nuevas. A los
ismos destructores, un lenguaje claro y sencillo de la Naturaleza, del
alma, del carácter, del ambiente y hasta de los sentidos.”
Añadimos que grandes poetas españoles y no pocos hispanoamericanos
fueron neopopularistas a partir de 1925, en ciertas etapas de su poesía.
Entre estos, Jorge Guillén, Rafael Alberti y la más alta representación
de ese movimiento: Federico García Lorca.
Las vertientes principales de la poesía neopopularista en Cuba son la
poesía negra y la poesía campesina. La poesía negra ha sido
profundamente estudiada; pero la poesía campesina de este siglo, la
neopopularista, que se extiende, a mi entender, desde fines de la década
del veinte hasta la década del cincuenta, no ha sido todavía estudiada.
En todos los recursos de la poesía cubana que he leído aparecen los
popularistas del siglo pasado, desde Pobeda a El Cucalambé. Sin embargo,
cuando se hace el recuento de la poesía de este siglo, se ignora esa
importante vertiente de la poesía nacional, de la cual participan no
pocos poetas que simultáneamente o en distintas etapas integraron otras
novedosas corrientes literarias.
Para el día en que se haga ese estudio, anticipo este modesto análisis
estilístico de la poesía campesina de Naborí.
Este poema campesino tomó la décima –estrofa ideal del canto guajiro–,
como Federico había tomado el romance, la expresión más popular de la
poesía española. Echó, como el cantor andaluz, licores nuevos en odre
viejo. Su poesía, como la de aquél, no es una pura imitación folclórica.
Más bien toma las esencias del folclor y, como nos dijo Díaz–Plaja, las
eleva a categoría estética. Todas las cosas del campo, con sus mismos
nombres, sin discriminación alguna, entran en los planos reales y
evocados de su inspiración.
Si el popularismo criollista del siglo pasado había contribuido a la
formación de la nacionalidad cubana el neopopularismo campesino, a
partir de 1926, contribuiría a la reafirmación de esa nacionalidad,
amenazada por el imperialismo norteamericano. Volvería los ojos al
paisaje campestre, a las costumbres y tradiciones del campo, estallando
a veces en un grito de protesta social, como cuando Eugenio Florit,
dentro de un rico joyerío de metáforas e imágenes nuevas que remozan la
décima, exclama: Ay, río, que no te venda / tu dueño al americano! Era
algo que se había heredado de Heredia: señalar “las bellezas del físico
mundo, los horrores del mundo morar”.
Hechas estas observaciones, entramos en el análisis estilístico de la
poesía campesina de Naborí.
LA DÉCIMA
Al escoger la décima como vehículo de su expresión poética, el autor de
las Estampas campesinas es fiel a las orientaciones del neopopularismo
en los que se refiere a la simbiosis de la poesía con el canto popular.
La décima clásica –la espinela– es la que mejor se aviene a ese
propósito, pues cientos de toneladas campesinas en Cuba se amoldan a la
dulce estrofa malagueña. De ahí que el poeta rompa pocas veces la pausa
después del cuarto verso y no acepte los encabalgamientos que hagan
incantable la estrofa, en detrimento de su natural fluidez. Sin embargo,
cuando necesita expresar un movimiento rápido, no es reacio a violar la
pausa y a encabalgar los versos, como cuando dice al viejo caballo que
medita:
Viene a ti la noche aquella
en que una niña gemía
–hambre, ciclón, lejanía
y la muerte en torno de ella–
y en que tú, como centella
con cascos, como un suspiro
con patas, desde el retiro
fusilaste la distancia:
diríase la ambulancia
cuadrúpeda del guajiro.
La acción va, sin algún descanso, desde el primer verso hasta la octava
línea, donde los dos puntos parecen la puerta que abre paso al caballo
triunfante.
SÍMILES
El símil, que es la figura más tímida de la expresión poética, aquel que
se basa en la semejanza física de las cosas entre sí, apenas aparece en
las Estampas campesinas de Naborí. Los pocos símiles que localizamos en
todo ese decimario son de otro carácter. Podrían denominarse símiles
subjuntivos–visionarios, como cuando dice al caballo, que a la sombra
del aguacate, espera por el jinete:
Compasas un movimiento
pensante o entredurmiente,
como si fuera tu frente
columpio de un pensamiento.
O como cuando dice el guajiro:
...en sus pies, en su cara,
en su ropa, dondequiera,
hay tierra, como si fuera
un surco que caminara.
METÁFORAS POR ANALOGÍA
Estas metáforas, de índole intelectual, también son escasas en la
poética de Naborí, cuyos planos reales y evocados surgen del mismo
escenario natural que el poeta canta. No encontramos más de cinco casos
en todo el cubanísimo cuaderno.
1. La araña:
Fusión de Arácnida artista
y de Diana Cazadora (Mitología)
2. El gallo:
Don Juan Tenorio plumado
y Napoleón con espuelas.
(Literatura e Historia)
3. El padre analfabeto que soñaba ser cantor:
Estaba crucificado
en la palabra del poeta. (La Biblia)
METÁFORAS SIMPLES SUSTANTIVAS
Este procedimiento rebasa los límites del símil común solo con la
suspensión de las partículas comparativas. Es el primer paso hacia
delante en el desarrollo de las asociaciones poéticas. Está presente y
abundante en la poesía española de todas las épocas.
Naborí las utiliza en sus Estampas, pero no en gran medida. Su riqueza
imaginativa a veces acumula varias metáforas simples sustantivas
derivadas de un mismo plano real:
Guajira, junco y palmera,
piña cuajada de aroma,
inocencia de paloma
y pudor de adormidera.
En otras ocasiones, con este medio expresivo el poeta resuelve
magistralmente las dificultades de la rima, dando a ese tipo de metáfora
una función sinónima:
Sobre el azul pavimento
ninguno choca ni frena...
Corren, se acercan; y suena
un aplauso de rumores
cuando pasan, triunfadores,
las argollas de la arena.
El poeta campesino, frente al mar, soñaba ver una corrida de cinta (torneo),
en la carrera de las olas movidas por el viento.
METÁFORAS–FRASES
Estas metáforas pululan en el decimario campesino neopopularista de
Naborí. Exigen inspiración y domino técnico del lenguaje poético. No son
palabras metafóricas, como sería decir “dientes de perlas”, sino frases
a veces desarrolladas como cuando Naborí dice, describiendo al niño
campesino de antes:
Es una perla olvidada
escondida en una ostra
de harapos, y en una costra
de vianda desenterrada.
De paso, observaremos cómo los planos reales y evocados de esta poesía
son recíprocamente extraídos de las entrañas del mismo campo. Son
contados, accidentales, los elementos extraños al medio en que el poeta
canta y evoca. Nos sorprenden palabras como vianda, yuca y otra,
utilizadas por primera vez líricamente, como cuando Naborí dice a la
campesina que, vestida de blanco, entra en la alcoba matrimonial:
Sonrisa con más blancura
que yuca recién pelada.
Es una metáfora–frase: varias evocaciones afines con el plano real (la
campesina recién casada); lo raigalmente campesino, lo vivo y húmedo de
la blancura esplandeciente, pero se oscurece enseguida, como la sonrisa
de las muchachas del campo, que se casaban y pronto parecían viejas. Sin
duda el poeta logró ahí una magnífica superposición significacional, a
la vez que una originalísima frase metafórica.
Son numerosas las metáforas–frases que podríamos citar, pero hemos
escogido estas dos para mostrar cómo el cantor eleva a categoría
estética las más ariscas palabras del medio campesino.
SÍMBOLOS
En las espinelas campesinas de Naborí, de vez en cuando, aparecen cosas
que por representación, figura o semejanza nos dan a conocer o nos
sugieren otras. Son los símbolos, elementos de gran valor en la poesía
moderna.
La décima “Vida y muerte” es una estrofa cargada de símbolos:
Enero: ya está el central
encendiendo en el paisaje
un relámpago en el paisaje
un relámpago, un miraje
de sonrisa trimestral.
Abril: inercia mortal
sin arado ni simiente:
tiempo muerto, fuego ausente
de los ojos y el fogón,
marabú en el corazón
y savia sobre la frente.
Es una plástica descripción de la zafra azucarera cubana en tiempos
pretéritos, con la siguiente simbología:
Relámpago = brevedad
Sonrisa = duración de la zafra
Fuego = vida
Marabú = Angustia
Salvia = Dolor de cabeza. Deudas
Son símbolos extraídos de la realidad circundante. Marabú es una planta
espinosa que se produce en las tierras abandonadas. Salvia es otra
planta amorosa cuyas hojas son usadas en el campo contra los dolores de
cabeza que, según la creencia de los campesinos pueden producirse por
los endeudamientos, que eran característicos de los tiempos muertos.
Curioso es un símbolo que encontramos en la décima titulada “Canturía”.
Describe el poeta los encantos de un guateque y, al referirse a los ojos
de las muchachas presentes, dice que ellos
son azúcar y central
Azúcar es ahí un símbolo sinestético (visual–gustativo), con el cual
Naborí expresa la dulzura de las miradas. Central es un símbolo del
tormento, cuyo origen está en la realidad social, tormentosa, que
representaba el ingenio azucarero.
Rica es la simbología de Estampas campesinas, pero bastan estos ejemplos
para la ilustración de nuestro comentario.
PERSONIFICACIONES
Personificación es una figura que atribuye a las cosas inanimadas,
incorpóreas o abstractas, acciones o cualidades propias del ser animado,
o las del hombre al irracional, o bien en poner palabras en boca de
personas verdaderas o fingidas, vivas o muertas.
Esta figura es frecuente en la poesía campesina de Naborí. Sorprendentes
personificaciones logra en “Canto a la décima criolla”, “Canción de lo
no cantado”. “Meditación del caballo” y “El alúd”. En este último poema,
Naborí dice al dulce instrumento musical de las tonadas campesinas:
Llegaste, viejo turista,
todo empolvado de olvido
y te ha rejuvenecido
tu verde y azul conquista.
Ebria se quedó tu vista
de ceibas y palmas reales;
y entre los cañaverales
para siempre has enterrado
tu recuerdo constelado
de balcones medievales.
CONCRETIZACIÓN DE LO ABSTRACTO
La imagen ideal o concretización de lo abstracto es algo frecuente y
abundante en la poesía campesina que estudiamos. En “A través de un olor”
el poeta concretiza la ilusión –la convierte en un niño– y la pone a
jinetear sobre un caballito de juguete:
donde en caballo de millo
jineteaba la ilusión.
En ese mismo poema, corporiza a la muerte en la forma de un niño cazador
que, tiraflechas en manos, va por el monte, siguiendo el canto de un ave
canora:
En una Y griega del monte
y una piedra del camino
anda la muerte de un trino
registrando el horizonte.
La guardia rural –pareja de soldados que operaban en los campos– estuvo
vinculada a la historia de los desalojos y los abusos más crueles. No es
de extrañar que el poeta concretice la muerte de su novia con esa imagen
y diga –los campesinos creían que la muerte era ordenada por un poder
celestial–:
¡Cómo me ha desalojado
la guardia rural del cielo!
Y en ese mismo poema, la hondura de la muerte de su silencio, toma forma
de pozo profundo, donde cae la vida subrayada por su mayor encanto:
¡En qué pozo tan profundo
se le cayó la sonrisa!
SINESTESIAS
Sinestesia es toda sensación secundaria que se produce en un sentido o
en una parte del cuerpo a consecuencia de un estímulo aplicado en otra
parte del organismo. Esta función de los sentidos fue elevada a rango
poético por los poetas simbolistas franceses y se convirtió en un
novedoso procedimiento de la poesía de estos tiempos.
En las primeras décimas de Naborí (Guardarraya sonora, 1939) ya aparecen
algunas sinestesias, verdadera sorpresa en la décima criolla que no
había rebasado los límites de la comparación. Le dice a la décima, en su
función de canción protesta:
La sordera del camino
escuchó tu grito rojo
Una sinestesia visual olfativa localizamos en la primera décima de las
tituladas “A través de un olor”.
Mi niñez descalza y pura
como la misma ignorancia
me viene por la fragancia
de una guayaba madura.
El la “Canción de lo cantado”, en la décima referida al grillo,
encontramos esta sinestesia acústico olfativa:
...tesitura
fragante de la sabana
En el mismo poema, se da el caso de fusionar tres sensaciones diferentes,
como cuando dice de la jutía:
Viene con olor a umbría
en el áspero color.
Es una sinestesia olfativo–táctil–visual.
IMAGEN VISIONARIA
La imagen visionaria se diferencia de la metáfora en no presentar plano
real. No se crea por una asociación de sensaciones, sino por un fenómeno
exclusivo de la imaginación, estimulada por el sentimiento. Su verdadera
fuente está en la intuición emotiva, en la impresión íntima. Solo se da
a los legítimos poetas. Es frecuente en la mejor poesía de este siglo.
En las décimas “Mi padre”, como en toda la poesía de Naborí, es familiar
la presencia de la imagen visionaria, especialmente en aquellos temas en
que la emoción canta. Él sabía que su padre –montero analfabeto– había
sentido la necesidad de expresarse poéticamente y había muerto sin poder
soltar su canto.
Era algo que no atrapaban los sentidos y que solo la intuición definía:
Sentiste una melodía
honda que no tradujiste.
Ver a su padre muerto, con aquel canto en una blanca quietud, le hacía
exclamar:
¡Y no sembrar en laúd
en tu silencio enterrado
para que en el perfumado
tiempo de la primavera
subas por la enredadera
a decir lo que has callado!
SUPERPOSICIONES
En su Teoría de la expresión poética, el profesor Carlos Bousoño
manifiesta que las superposiciones son parte de la innovación que se ha
producido en el lenguaje de la poesía de este siglo.
Hay superposiciones espaciales en aquellos casos en que el poeta, desde
su plano real, se contempla en un plano imaginario, como cuando Federico
García Lorca dice:
Yo, en mis ojos, paseo por las ramas.
Esa audacia imaginativa se realiza felizmente en la décima campesina que
Naborí titula “Desde la ciudad”.
Como la luna lejana,
estoy distante de ti;
y a la vez que estoy aquí
me estoy viendo en tu ventana.
Así que ya estás cercana
porque el hombre que suspira
se hace doble, mi guajira:
está cerca y está lejos
repetido en los espejos
de la distancia que mira.
La superposición significacional se produce cuando el poeta expresa dos
significados independiente y cualesquiera de ellos basta para producir
el efecto poético. La primer décima del poema “A través de un olor”
presenta un cabal ejemplo:
La vieja herida de un trillo
Es una metáfora doble valor significativo. O más bien, una metáfora y un
símbolo. Se puede tomar la palabra herida como asociación visual con la
forma del trillo, estrecha vereda que conduce al bohío; y también podría
traducirse como símbolo del dolor campesino.
No cabe duda de que el poeta sabe registrar en la palabra todas las
posibilidades expresivas.
GRADO DE INTERIORIZACIÓN
El grado de interiorización que Naborí incorpora a la décima campesina
cubana no se registra en ninguno de los poetas anteriores que tomaron el
campo como fuente de inspiración. La mayoría de las décimas criollas que
he leído –y he leído muchas de todas las épocas– se quedan en la
superficie de la descripción o en lo impersonal de lo narrativo. Naborí
trae a la poesía campesina cubana, además del tratamiento técnico que
hemos estudiado, la autenticidad vivencial, la calidez autobiográfica.
El dolor por la novia campesina muerta se expresa, por ejemplo, en
“Desalojo íntimo”:
Compay, ¡qué triste está el río!
¡Cómo solloza la palma!
Para siempre murió el alma
del guateque en el bohío!
Aquella que en el bajío
endulzó mi amarga suerte,
un día se quedó inerte,
¡y yo no sé en qué carreta
se me fue por la secreta
guardarraya de la muerte!
FINALMENTE
Hay que señalar, por último, que Naborí no se queda en la etapa
neopopularista de su obra. En sus “Elegías a Noel”, publicadas
justamente con las Estampas campesinas en 1955, su estilo coincide con
la nueva reacción poética que se produce en España en esa década, en la
cual un grupo de poetas retomaba como su modelo la obra de Antonio
Machado. Persisten todavía algunos rasgos neopopulares. Pero tanto en
estos poemas como en Boda profunda (1957), empieza a predominar en su
poesía la impresión íntima y la intuición emotiva en sustitución de las
asociaciones sensoriales. En su libro Entre, y perdone usted (1973), se
estrena victoriosamente en una poesía desnuda, libre, cuya hazaña mayor
es la síntesis. Este último empeño fue saludado con admiración por
figuras tan ilustres como Juan Marinello, Eliseo Diego, Cintio Vitier,
Roberto Fernández Retamar, José Antonio Portuondo y otros.
Dejemos el estudio de esas otras parcelas poéticas a otros críticos y
estudiosos de la poesía cubana. Yo solo indico el derrotero y considero
que he cumplido un deber haciendo un análisis estilístico de su poesía
campesina que, como la del El Cucalambé en el siglo pasado, se ha
fundido a la memoria y al cantar guajiros y ha enriquecido
indiscutiblemente la poesía popular de Cuba.
Prólogo al poemario Viajera peninsular. Jesús Orta Ruiz. Editorial
Letras Cubanas, 1990. |