Es una manifestación artística neta del criollo limeño de antaño y que consiste en interpretar un grupo de versos de 6 líneas, otras veces de cuatro y generalmente octosílabos de rima asonante y se hacia bajo un acompañamiento de una música ya preestablecida en la cual intervenía la guitarra y percusión. Siempre son dos ponentes o tal vez podían ser más y un guitarrista como también de repente uno de ellos toca el instrumento y le servía de fondo musical a todo el grupo. Era la controversia obligada en toda jarana de callejón, a media mampara y de rompe y raja, donde en cada secuencia estaba totalmente prohibido que se repitan los versos que esbozaban los cantantes que entraban al cuento. Algo parecido a los contrapuntos de Cumanana que es muy característico en el sólido Norte o como los encuentros entre decimistas repentistas donde dejaban en claro una creatividad sin límites. El público estaba conformado por jaranistas de pura cepa que cultivaban el arte criollo desde tiempos pretéritos y por ser costumbre de familia era de gran aceptación porque era parte de la vida misma. Era ni más ni menos un fiel producto de la improvisación, del ingenio de la chispa criolla, de la quimba que es muy característico en la “gente del pelo” y por la jocosidad que tenía, alborotaba la casa de jarana y no tenía cuando acabar por ser elocuentes bardos de antología y de una inventiva genial pues todo lo que decían arrancaba la risa incontenible de la platea de turno; donde no faltaba un apetecible un plato estrella del arte culinario limeño y lágrimas de las parras divinas que por ser un sumo celestial, embriagaba hasta el corazón y al tener el sabor de la gloria infinita, se lograba ver al mundo con el color de la esperanza y en otra dimensión. Generalmente eran un conjunto de personas que los unía desde lejanos tiempos, una gran amistad y acendrado compañerismo, por supuesto que eran como hermanos de sangre, por eso es que si a través del canto, por el furor del momento se entraba a la sátira, a la picardía o burla un tanto subido de tono entre ellos; era raro si alguien se molestaba porque eran instantes de distracción y de camaradería en la cual se distinguía claramente el saludo y la despedida. Lo demás dependía de las inspiraciones de los que entraban al pleito. Cuentan los que conocen la verdadera historia de la Música Criolla que fueron Augusto y Elías Ascuez Villanueva, Luciano Huambachano, Augusto Gonzáles “El Curita”, los más grandes representantes de este arte popular y genuino por donde se le escuche. Eran poseedores de un estilo jocoso sin parangón, de un ingenio y rapidez mental admirable, para contestar a su oponente y salir airoso de la rigurosa contienda. Fueron pues Augusto y Elías Ascuez reyes de la jarana y del Amor fino, de su señorío habla la copla que le escribiera José Durand Florez: “Que ninguno se me atreva/ni se haga tan buen doctor/porque yo soy el señor/Augusto Ascuez Villanueva”.
Es característico el siguiente cantar:
Amor fino me pediste,
amor fino te he de dar
amor fino pa´comer
amor fino p´almorzar
Zamba tirana de amor
amor fino me pediste..
Malaya el amor malaya
y el que la hizo querer
en el mundo estás perdido
comiendo de esa mujer
Malaya, malaya el amor malaya...
Ha muchos que yo conozco
que de su mal tienen culpa
y después dan por disculpa
que el diablo los engaño
Zamba tirana de amor
tras de la muerte el doctor..
Desgraciadamente, la modernidad con ritmos foráneos y además estridentes sonidos de sones de otras playas, ha herido de muerte a esta maravillosa herencia del arte nuestro que sin lugar a dudas da identidad en toda latitud. Más como se encuentra agonizando, en Lima son pocos los que lo practican y los que la recuerdan cada vez son menos pero en si es una hermosa melodía que merece actualizarla, difundirla especialmente entre la niñez y juventud porque lo nuestro jamás debe morir, por ser parte de nuestra tradición.
En esta oportunidad dejamos a consideración unos videos que marcan un ayer y un después en el Amor Fino y dejan entrever todos los secretos de su ofrenda musical y las virtuosidades de esta innato sentimiento del alma y que se decía con la voz del corazón. Son dos épocas, otros artistas, otros tiempos pero que por la calidad que tenían y que tienen los que están presentes, no necesitan presentación. Déjense llevar solamente por el embrujo encantador del recuerdo y la magia musical inmarchitable hará que despierte en cada uno de ustedes la verdadera razón de la existencia humana y de ser peruano con mucho honor.
RECORDANDO AL AMOR FINO
Al ser un ritmo que arrolla
Llega al alma como un trino
Es la voz del alma criolla
¡POR JOCOSO EL AMOR FINO!
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Igual que la COPLA ardiente
DÉCIMA Y CUMANANA
en las entrañas se hermana
por nacer con buen torrente.
Por su peruana vertiente
Su cadencia desarrolla
Y al aroma de fiel olla
Se inspira la gente ducha,
Y se motiva al que escucha
AL SER UN RITMO QUE ARROLLA.
II
De la quimba y picardía
De añejas generaciones
Conserva las tradiciones
Con desbordante alegría.
La guitarra da valía
Al contrapunto divino
Y se engrandece el camino
Mientras la gente se gana,
Y al dar vida a la jarana
LLEGA AL ALMA COMO UN TRINO.
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Su fuente es el repentismo
De aquel ser jacarandoso
Que con su verso frondoso
Saca a flote el optimismo.
Es un grato peruanismo
Del que a diario nada embrolla
Y en la tertulia descolla
Por su enjundia armonía,
Y al irradiar su valía
ES LA VOZ DEL ALMA CRIOLLA.
IV
Hay la respuesta al momento
Del creativo contrincante
Y con su rima asonante
Hace gala de talento.
Expone su fundamento
Demostrando su buen tino
Y con desplante genuino
Ofrenda sus emociones,
Y despierta evocaciones
POR JOCOSO EL AMOR FINO.
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V
Por ser genios populares
El mismo pueblo es su escuela
Y su entrega corre y vuela
Prodigando mil cantares.
El ingenuo surca a mares
Y aparece en raudo vuelo
Y se convierte en consuelo
Por ser bella melodía,
Y es por mágica armonía
¡CANTO Y MÚSICA DEL CIELO!
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