EN POS DEL ALMA GEMELA
Para elegir la pareja que nos acompañará toda la vida, es necesario que haya una total afinidad con la otra persona. Para muchos les parece difícil y hasta no creen que exista en el mundo una persona igual. Pero realmente si existe. Lo que ocurre es que las relaciones amorosas se precipitan y se actúa con suma rapidez. Muchos se dejan llevar por la vorágine del amor a primera vista. En otros casos dando muestras de inmadurez, apuran una relación que muy bien puede esperar. Hasta hay casos en que el matrimonio se vuelve más que una tortura, al unirse sin tener las mínimas condiciones económicas para que la pareja pueda existir pleno de felicidad. El que acepta estas condiciones sin lugar a dudas está demostrando una baja autoestima porque no se quiere ni asimismo.
En el amor hay que saber perder y ganar. Quizá la otra persona no sea del todo igual como nosotros queremos, pero hay que analizarnos profundamente. ¿Somos tan perfectos como creemos ser? Porque en la vida cada cual encuentra la persona que se merece. Esto quiere decir que si uno de ellos es negativo, solo encontrará personas de su misma calaña, pero si alberga positivismo en sus actitudes, por la ley de atracción, se le acercará la persona que tanto ha buscado. Si no se muere en defectos y se renace en virtudes, no se llega a ninguna parte. La terquedad, la egolatría por una parte, la vanidad, la pedantería por otra, hace que ninguno de su brazo a torcer y ese es un mal síntoma si se quiere tomar las cosas en serio. Hay que ser sumamente sinceros, honestos y borrar para siempre todo lo malo que tenemos y la otra persona también y si hay amor de verdad florecerá para siempre bajo esas condiciones. Pero si uno de ellos no se quiere adaptar al otro, surgen los inconvenientes de siempre y se resquebraja la relación. De ser así, es mejor que no se consolide la unión porque toda la vida habrá discordias. En esta búsqueda de una pareja, jamás se debe desoír el consejo de los padres o personas mayores de edad, porque nunca ellos van a desear mal a los hijos y además por su experiencia, pueden ayudar a despejar el panorama que se le presenta un tanto nebuloso a los futuros contrayentes. Es que muchas veces no somos tan correctos como parecemos, o pecamos de orgullo. Se le ve todo lo malo solamente a la otra persona y no se acepta que nosotros también estamos en la misma condición. Por esta razón, hay que ser sumamente imparciales en nuestras apreciaciones y actuar de la mejor forma. No hay que creerse un modelo cuando no se es. Tampoco no es preciso vivir cierta cantidad de años para comprenderse. La persona inteligente, con tan sola una mirada o un apretón de manos, basta para conocer con quien está tratando. Para ello es necesario que la mujer sepa cumplir con todas sus labores que le corresponde la misma que tiene que ser compartida con el esposo. Mientras tanto él, sin ningún tipo de machismo, también debe estar muy conciente de sus deberes. Por eso es mejor elegir la pareja cuando ya se tiene una verdadera madurez mental en la cual cada uno sepa discernir a plenitud y sus decisiones estén centradas en el logro de un real y promisorio mañana verdadero. Hay que pensar que con la unión vienen los hijos y si ellos crecen en un ambiente de violencia e incomprensión, se está engendrando una nueva generación con serios problemas conductuales y ellos harán lo mismo cuando quieran formar un hogar. Por eso hay que tratar que todo marche viento en popa y ambos se realizarán como seres humanos, en vista que cuando hay amor correspondido se abren las ventanas del progreso y bienestar y se consuman las más grandes hazañas. En este sentido actuar con responsabilidad y con calma se logra una matrimonio feliz.

EN ARAS DE FELICIDAD
En cualquier momento de la vida el enamoramiento puede poner de vuelta y media al más frío mortal, pero es en la difícil etapa de la juventud cuando se constituye en un verdadero problema si no se le toma como lo más natural de la existencia humana y se actúa pisando tierra en todo momento. Está demostrado fehacientemente que el amor a primera vista no existe en toda su dimensión como parece ser, es que viene mezclado con ilusiones, atracción física, vanos espejismos y sobre todo recubierto bajo una aureola de inmadurez, de tal manera que lo que a los 18 años parece lo más divino del mundo, cuando se tiene 28 abriles nos puede parecer no aparente para nuestros planes de tomar un nuevo estado por la sencilla razón que la persona va “sentando cabeza” y razona con mayor amplitud y serenidad. Es que ese idilio que puede ser imprevisto, no debe ir rodeado de fantasía. No todo es besos, abrazos y promesas como si fuese un cuento de hadas. El asunto va más allá de un juramento eterno. Si un hombre y una mujer encuentran que hay afinidad entre ellos, no debe interesar, edad, raza o religión. Lo primero que tienen que pensar es que hoy en día y para adelante, lo que imperará es una crisis agobiante donde no hay trabajo y sino se tiene alguna habilidad, oficio o una profesión; no son nada en realidad. A parte de ello, el logro de una carrera no significa que es la máxima meta del hombre. De ahí para arriba todavía hay otros logros por obtener que le puedan dar una seguridad de realización social, personal y económica para toda la vida si tiene creatividad. Estos pueden ser la obtención por vocación de servicio (y no solamente para ascender en la escala laboral), de maestrías, doctorados, post doctorados, etc. Entonces ese enamoramiento debe llevarse por ese camino. Si se quieren de verdad, preferible es esperar porque si se rompe el ciclo vital de la seres humanos, lo que viene es la desgracia o se hace más difícil el transito hacia la excelencia. Jamás se debe confundir el amor con sexo. No existe eso que “si me quieres dame la prueba de amor si no terminamos” Sin pecar de cucufato, una entrega solamente por placer puede producir traumas en ambos o hijos no deseados con funestas consecuencias para su vida futura. Ahora si deciden una convivencia, preferible es que eviten tener familia porque ante la incomodidad para vivir, se puede apagar la hoguera de ese amor y todo queda en nada. Ahora, si ambos deciden casarse o tener hijos antes de consumar los principales objetivos que obligatoriamente se debe cumplir en pos de su porvenir y del lugar donde vive; debe pensar ¿si tiene casa? ¿Tiene todas las comodidades que la pareja necesita para vivir? ¿Tiene una carrera o un trabajo que le permita mantener el hogar? En esta toma de decisiones la mujer tiene que lucir una autoestima de inmensas proporciones, porque es ella la que debe reclamar una posición decorosa porque más tarde va a ser mamá y como tal requiere de conservar su sitial de honor. Es que ocurre que casi siempre se ha llevado una vida de solteros medianamente bien y no puede ser que por una locura, después tengan que pasar apremios en lugar de continuar con la dicha que le dieron los padres. El hombre con suma responsabilidad debe asumir sus funciones de jefe del hogar y tratar de brindar lo mejor a su consorte. No van a estar pensando los dos “Papa tiene una casa grande mejor que el nos de un espacio”. De ninguna manera, porque la nueva familia necesita privacidad para generar una nuevo núcleo familiar con solidez y futuro. Por esto y muchas razones más, hay que pensarlo dos veces si se trata de las emociones del corazón. Enamorarse no quiere decir tener sexo, procrear hijos, truncar una carrera y tener un mañana lleno de sufrimientos. Que el enamoramiento sea la primera fase de una vida llena de dicha y prosperidad y solamente se logra cuando el afecto es verdadero y nace rodeado de paz, ventura y felicidad por toda una eternidad.

HACIA EL VERDADERO AFECTO
Por lo que se ve conforme el mundo gira donde las manifestaciones humanas están la orden del día, el orbe planetario es un gran escenario donde se ve de todo. Es la novela real jamás imaginada donde el hombre común y corriente es el actor principal y diariamente desempeña un papel distinto para poder sobrevivir. Mientras un grupo minoritario con poder dirige la obra y cuando quiere lo da por terminada. De este gran discurrir de sentimientos disímiles, encontramos que el afecto hacia una persona no debe ser ciego en su totalidad como ocurre generalmente. Solamente se quiere lo que se conoce pero previa comprobación de su afectividad. Muchas veces las palabras bonitas, floridas, rebuscadas, fingidas, ocultan la verdadera personalidad del ser y ocurre que le estamos dando cabida o le abrimos las puertas de par en par a quien no lo merece. No quiere decir que nos vamos a pelear con todo el mundo, sino más bien distinguir lo que es una buena amistad, un enamoramiento, o una relación amorosa para toda la vida. La persona que merece ser nuestra pareja posiblemente para el resto de nuestra existencia debe ser el producto de una profunda reflexión hecha con el cerebro fresco y lúcido. Pero en esta decisión no debe entrar a tallar de ninguna manera los sueños y fantasías que no faltan cuando el afán de querer se junta con la irresponsabilidad. Por mucho romanticismo que albergue la persona, todo debe ceñirse por la realidad y la verdad. No se debe confundir una atracción física, una admiración desmedida por sus atributos intelectuales, posición económica, con lo que brota de lo más profundo de nuestro ser. Es que valgan verdades, nos vemos caras pero menos corazones. Hay quienes cuando están delante de alguien, lo alaban, lo elevan a los cielos, lo colocan en el sitial de una estrella pero a penas da la vuelta, es el hazmerreír por sus incongruencias inventadas o calificadas simplemente por envidia, celos o tal vez por hacerlo quedar mal ante los demás interlocutores. En este sentido, la ecuanimidad debe anteponerse a la sobrevaloración exagerada de los demás. No hay que inventarle, crearle, cualidades al que no lo tiene. O simplemente por preferencias personales, por sacar provecho del asunto, lo pintamos de joya al que no tiene brillo ni valor y resulta que al mínimo contacto con la brisa, inmediatamente se oxida y desaparece. Los deseos de superación, si no son apoyados por quien se cree que nos brinda afecto, quiere decir; que no esta caminando por el mismo sendero que los llevará al éxito y si hay un acercamiento, los propósitos no son de pareja ni de grupo, sino personales por lo que esa relación no llegará ninguna parte. Hay que tener mucho sentido común para catalogar hasta que punto es la dicha que promete un ser querido, la felicidad que pueda brindar otra persona y el futuro que te pueda ofrecer al que tienes delante de ti. Es que de ilusiones no se vive, no se edifica el mañana con espejismos, sino de hechos puntuales y verídicos. Las promesas muchas veces resultan un cúmulo de palabras vacías que no trasmiten seguridad futura sino un porvenir oscuro. Es muy hermoso confiar en nuestros semejantes, pero en ello no debe imperar de ninguna manera una errada posición frente al sentir del espíritu. En este caso hay que ser muy fisonomista de tal manera que con una simple mirada se sepa con quien se está tratando y cuales son sus propósitos. No es necesario vivir cien años con una persona para conocer hasta que punto son buenas o malas sus intenciones. Eso se nota a muchas leguas de distancia. Por eso no hay que olvidar que el amor llega de un momento a otro; si no lo sabes apreciar, de la misma forma que vino también se va. Por eso hay que dar para recibir, sembrar para cosechar y vivir para amar por siempre solamente a quien se lo merece. Lo que no nace no crece e irremediablemente muere.

El AMOR Y LA AMISTAD
En el día del amor y la amistad, bien vale la pena hacer un alto en nuestra agitada vida y hacer una reflexión profunda sobre todo lo ocurrido y qué puede venir en corto tiempo. Nunca es tarde para una muestra de afecto, una sonrisa, una mirada serena, un abrazo fraterno, un fuerte apretón de manos. Siempre hay equidad en el corazón cuando a la vida se le lleva por el camino de la bondad infinita. Lo que falta es quitarnos la careta de egoístas, fingimientos y sin un mínimo de envidia, colocar en el umbral de la gloria a la persona que por sus valores le corresponde. Más no hay que olvidar que el amor es recíproco, hay que dar para recibir. No se pueden poner amarillos los almanaques pidiendo cariño a cada instante si no se es capaz de brindar un poco de candor. Esta es la clave de la felicidad que lo sabemos todos pero que muchas veces no se cumple por orgullo o simplemente porque alguien se cree con todo derecho de hacerse acreedor a la dicha existente cuando en el proceso para lograrlo no se comparten los deberes en toda la extensión de la palabra. Nunca hay que olvidar que para ser feliz ya no hay magia ni secretos, todo está dicho y se puede ser un empedernido romántico así el mundo se mate sin sentido entre guerras y violencia por ambición. Amor es afinidad, comprensión, empatía, sinceridad, fidelidad, solidaridad. Cuántas más definiciones podríamos citar para definir lo que es amor, pero lo importante es hallar tal sentimiento con la pureza del caso y ser correspondido con creces y a cada instante. Para ello hay que reunir las cualidades y aptitudes para merecer tal honor porque nada ocurre de la casualidad. En la perfección del espíritu está la fuente de la paz eterna. En el sosiego interior reside la fuente de la sabiduría donde se generan los lazos de la estima permanente. En las buenas acciones, en la conducción por la ruta de ventura, habita el resplandor que alumbrará la senda de la primavera sin final. Ese estado sutil de remanso imperturbable, sólo tienen derecho aquellos que piensan y tienen ideas liberales, se trazan objetivos mutuos y la ayuda sin esperar recompensa es una cualidad que le brota del alma sin hacer denodado esfuerzo. En la búsqueda de esta dimensión superior de la existencia humana, no hay cabida para el mezquino, avaro, violento, falso y oportunista. Por eso es que en el mundo hay personas que nadan en dinero contante y sonante pero desgraciadamente son infelices. A caso no hay sobre la faz de la tierra, sabios, líderes, gurús, eminencias, adalides, baluartes, en todo campo del saber pero que se mueren y no conocen lo que es armonía vivencial. Como también hay seres que viven con su pareja toda una vida pero nunca conocieron el amor en su máxima expresión, cuando se comprometieron; porque sólo hubo en ellos, ilusión, atracción sexual, pasión y nada más. Tal vez la venida de un hijo sin planificación, hizo que estén unidos pero solamente llevados por el amor a los hijos. Por eso hay tantos hogares destruidos.

Así como se llegan a querer menores de edad en la que no se le augura un futuro de bondades por la inmadurez de ellos, pero que si saben manejar su nueva vida con capacidad y calidad, aunque tarde; la dicha no les será esquiva. Merece una meditación aparte cuando la unión se genera entre personas de edades muy distintas tanto en el hombre como en la mujer. Más a pesar que generan críticas mal venidas de parte de las personas que todo lo ven mal, en realidad, cada cual es dueño de sus actos y si alguien decide juntar sus vidas en estas condiciones, son decisiones personales que no le incumbe a nadie, sino solamente a los protagonistas de tan singular historia de amor. Es que la felicidad o el fracaso reside en cada uno de los actores de la relación no tan común pero, que existe, por la sencilla razón que para el amor no hay edad.
La felicidad se construye paso a paso, palabra por palabra, arrullo sobre arrullo y tras el logro de metas que dan placidez a la pareja. No es costoso hallar el estado ideal y poder gozar de las mieles que nos da la vida; lo único que hay que conseguir es el entendimiento interior y brotará del ser una aureola divinal y embriagará con su melodía al entorno circundante y deparará sin lugar a dudas el edénico paisaje que necesita la especie humana para cristalizar sus ideales y visualizar un futuro promisorio que es la máxima aspiración de todo ser humano.

ERES EL SOL DE MIS DÍAS
Al ser lumbre tu ambrosía
Sin las brumas del ayer
Anhelo tu compañía
¡PARA ADORARTE MUJER!
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Lo que nunca me ha ocurrido
Hoy me viene sucediendo
Pero vengo padeciendo
Al no ser correspondido.
Lo que jamás he sentido
Hoy me abruma noche y día
Es que te amo vida mía
Sin gozar de tu arrebol,
Y te busco igual que el sol
AL SER LUMBRE TÚ AMBROSÍA.
II
Que te puedo hacer feliz
Con el alma, estoy seguro
Y si es mutuo el amor puro
Habrá de oro fiel matiz.
Muy ajeno al vil desliz
Y cariño por doquier
Entre la dicha y placer
Alabaré tu hermosura,
Y lo nuestro tendrá altura
SIN LAS BRUMAS DEL AYER.
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A pesar de haber vivido
Como a ti, jamás amé
Por eso me enamoré
Y así nunca yo he querido.
El haberte conocido
Me da grata algarabía
Pues admiro tu valía
Al ser nítido remanso,
Por eso que sin descanso
ANHELO TU COMPAÑÍA.
IV
Amar a ti no más puedo
Pues igual a ti no existe
Por eso soy el que insiste
Que ensimismado me quedo.
Hasta iluminas mi ruedo.
En mi diario menester
Aunque es otro el parecer
De tu corazón fragante,
Que me imagino el instante
PARA ADORARTE MUJER
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V
Mi deseo de quererte
A mis años voy que sueño
Que si llego a ser tu dueño
Trataría no perderte.
Vivir no puedo sin verte
Que me lacera tu ausencia
Necesito tu presencia
Para sentirme en la gloria,
Que tan sólo con tu euforia
¡SE ALEGRARÁ MI EXISTENCIA!
2009-12-28
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