Por espacios terrenales
Que se haga el verbo canción
Para que no haya los males
¡TRAS UNA HUMANA EXTINCIÓN!
Todo es puro desacuerdo
En la faz de la existencia
Hace gala de inconciencia
Hasta quien resulta cuerdo.
Es ingrato hasta el recuerdo
En el ser de los mortales
Y hasta los mismo cabales
Incurren en la traición,
Que abunda la desunión
POR ESPACIOS TERRENALES.
Se puede nacer un día
Entre cielos de ilusiones
Si en el logro no hay porfía
¡SOLO DEJAN DECEPCIONES!
Cuando la vida se crea
Surgen serias esperanzas
Sino encuentran semejanzas
La existencia no recrea.
Si es que sube la marea
Y no es firme la valía
Se ve la ruta vacía
Sin placenteros empeños,
Es que junto a puro sueños
SE PUEDE NACER UN DÍA.
Como las olas se elevan
Quebrando su voz al viento
Mis trovas mensajes llevan
¡DESTROZANDO EL DESALIENTO!
Habiendo tanta violencia
No ha podido conquistarme
Yo prefiero refugiarme
En las artes y la ciencia.
Por eso con gran frecuencia
Mientras otros se sublevan
Mis sentimientos conllevan
Un espacio de consuelo,
Es que mi voz se va al cielo
COMO LAS OLAS SE ELEVAN.
MACHU PICCHU por grandioso
Gloria da al PERÚ profundo
Por monumento precioso
¡ES MARAVILLA DEL MUNDO!
Aún de la eternidad
Los Incas por creadores
Siguen brindando fulgores
A toda la humanidad.
En base a la calidad
De un ayer esplendoroso
Por legado misterioso
De una estampa señorial,
Se ha ganado un gran sitial
MACHU PICCHU POR GRANDIOSO
Cindo Peña bajaba presuroso, caminando sobre las piedras. A lo lejos se divisaba la casa del poeta.
Poco a poco se internaba en la floresta. El verde carrizo y las campanillas en abrazo fraternal formaban un tupido techo al sendero. Los higos y manzanas perfumaban la mañana. Al fondo, la quebrada, el riachuelo cristalino emitía su sincopada sinfonía por su cauce cubiertos de berros. Al fin se veía la casa de caña y barro. Una estela de humo de la cocina de leña le daba el toque mágico a la casa de campo. Bajo una ramada de tumbos en flor, el poeta leía abstraido de todo el mundo.
De un momento a otro me empecé a mirar como cuando era un niño y recorría los mismos caminos de mi infancia lejana, la casa, los campos, los amigos que ya nunca los volví a ver,
la misma familiaridad, mi perro y mi gato querido que en si, eran mis juguetes que me duraron en todas las navidades de mi niñez perdida. El demasiado cariño de mi madre. Ella estaba pendiente de mí, hasta cuando se paraba una mosca en mi cara; no podía dar un paso, cuando ya tenía encima, una advertencia de ella. El rostro siempre serio de mi padre, que solamente estaba a la espera de una travesura nuestra para darnos la gran paliza del día. Poco a poco me veía más desarrollado, estaba en la adolescencia, ya me había enamorado y apenas se enteraba la mamá, ya me estaban llamando la atención porque según ella, yo estaba muy chico para enamorarme.
Interésate en hacer bien las cosas aunque sean pequeñas, lo importante no es estar bien, sino sentirte bien.
Forma tu carácter de tal manera que no tengas miedo a nadie y a nada. Disfruta a fondo los ratos de felicidad que te prodiga la vida, esto te dará fuerzas para soportar las dificultades futuras. Cuando la pertinencia se orienta al error, es sólo terquedad y nada más. A veces no podemos tener todo lo que queremos, pero nos sucede aquello que se nos parece. No te dejes vencer por la ociosidad, el futuro puede empezar hoy y de ti depende hacerlo venturoso; mañana podría ser muy tarde. Nunca exijas demasiado a otras personas sin ofrecer nada a cambio. Confía siempre en tus fuerzas y sonríe al amor y a las oportunidades, solo así se abrirán las puertas de la buena suerte.
Examina tu conciencia, debes recordar siempre que Dios observa todo y no hay peor castigo que nuestra propia conciencia.
Nunca exijas a los demás, más de lo que pueden hacer, cuando se espera mucho de los demás, suelen haber desagradable sorpresas. Tu apariencia que nunca sea de una persona irresponsable. No seas una persona que muestra una aparente despreocupación por las cosas existentes. La desconfianza es uno de los peores defectos y se llega al extremo que a veces desconfiamos hasta de nosotros mismos. Siempre debes confiar en algo, de lo contrario, seríamos muy duros y faltos de fe. No te entregues con facilidad a los placeres ilimitados. Si vives muy rápido, te acabarás de aquí a muy poco tiempo. Si tienes una caída en la vida, recapacita y trata de no volverlo a hacer, pero que no deje tanta huella en ti, por que con el correr del tiempo se olvida todo.