De un momento a otro me empecé a mirar como cuando era un niño y recorría los mismos caminos de mi infancia lejana, la casa, los campos, los amigos que ya nunca los volví a ver,
la misma familiaridad, mi perro y mi gato querido que en si, eran mis juguetes que me duraron en todas las navidades de mi niñez perdida. El demasiado cariño de mi madre. Ella estaba pendiente de mí, hasta cuando se paraba una mosca en mi cara; no podía dar un paso, cuando ya tenía encima, una advertencia de ella. El rostro siempre serio de mi padre, que solamente estaba a la espera de una travesura nuestra para darnos la gran paliza del día. Poco a poco me veía más desarrollado, estaba en la adolescencia, ya me había enamorado y apenas se enteraba la mamá, ya me estaban llamando la atención porque según ella, yo estaba muy chico para enamorarme.
Interésate en hacer bien las cosas aunque sean pequeñas, lo importante no es estar bien, sino sentirte bien.
Forma tu carácter de tal manera que no tengas miedo a nadie y a nada. Disfruta a fondo los ratos de felicidad que te prodiga la vida, esto te dará fuerzas para soportar las dificultades futuras. Cuando la pertinencia se orienta al error, es sólo terquedad y nada más. A veces no podemos tener todo lo que queremos, pero nos sucede aquello que se nos parece. No te dejes vencer por la ociosidad, el futuro puede empezar hoy y de ti depende hacerlo venturoso; mañana podría ser muy tarde. Nunca exijas demasiado a otras personas sin ofrecer nada a cambio. Confía siempre en tus fuerzas y sonríe al amor y a las oportunidades, solo así se abrirán las puertas de la buena suerte.
Examina tu conciencia, debes recordar siempre que Dios observa todo y no hay peor castigo que nuestra propia conciencia.
Nunca exijas a los demás, más de lo que pueden hacer, cuando se espera mucho de los demás, suelen haber desagradable sorpresas. Tu apariencia que nunca sea de una persona irresponsable. No seas una persona que muestra una aparente despreocupación por las cosas existentes. La desconfianza es uno de los peores defectos y se llega al extremo que a veces desconfiamos hasta de nosotros mismos. Siempre debes confiar en algo, de lo contrario, seríamos muy duros y faltos de fe. No te entregues con facilidad a los placeres ilimitados. Si vives muy rápido, te acabarás de aquí a muy poco tiempo. Si tienes una caída en la vida, recapacita y trata de no volverlo a hacer, pero que no deje tanta huella en ti, por que con el correr del tiempo se olvida todo.
Sacúdete tu ánimo y expulsa las ideas que hacen que pienses de una manera tan pesimista, hay que ver las cosas con mayor optimismo, aplica la inteligencia concreta y práctica.
Hay que procurar la perfección personal y luego la proyección social al prójimo empezando por la familia. La creencia en Dios es base fundamental para cumplir con la ley moral. Piensa en eso. Su ausencia hace que surja la violencia, el exceso de sexo, la falta de respeto al prójimo y de veracidad.
La libertad no es física, tiene que ser moral, apoyada en la ley divina. No debemos tener temor a perder las riquezas pasajeras. No debemos tener temor a ser pobres. Su tenemos el deseo de supervivencia, hay que luchar con altruismo y valor encomiable, para sacar adelanto a los suyos. No te pases la vida resentido por los triunfos ajenos, tú no eres inferior a nadie.
Piensa que si estas enfermo es porque no te sabes cuidar, seguro que no te analizas a ti mismo, te deprimes fácilmente.
Créate un ambiente superior, más espiritual, más positivo, porque una persona pesimista, sólo irradia pesimismo; pero una persona positiva, alegra y llena de vida al enfermo. Trata de ser una persona común y corriente pero que quiere el bien de los demás. Recuerda que nadie se muere en la víspera. El día señalado y la hora, existe. Cuando algo anda mal, no te enojes fácilmente, piensa que la gente te comprende, siempre hay crítica, pero acepta hasta a la muerte como algo natural al ser parte de la vida. Si estás mal. Nunca busques motivo para no ir al médico, nunca compres cosas que no necesitas. No te sientas contrariado si no hay cambios en tu vida o proyectos. Tu estado de humor, no debe ser variable. No desconfíes de los desconocidos, el peligro, una desgracia, un accidente o un mal momento, tómalo con calma, porque siempre que llegan estos problemas no nos encontramos preparado para afrontarlos con calidad.
Siempre trata que los errores cometidos deban dejarte positivas lecciones, de lo contrario, habremos vivido en vano. No siempre se puede imponer nuestra propia voluntad, hay que tener flexibilidad para no romperse igual que una rama seca.
Si eres voluble, lo único que ganas es desprestigio. Mira siempre hacia atrás, sólo para saber si llevas bien el camino. No te dejes llevar por la antipatía a primera vista. Detrás de un rostro agitado, puede haber un buen corazón. Lucha siempre por lo que es tuyo, siempre medita, autocritícate y cambia de estrategia para llegar al triunfo. La única posibilidad de ser feliz, es no apegarse demasiado a las pasiones y los vicios como la lujuria, la envidia, el deseo, la hipocresía, la ilusión de creer que toda la belleza del universo se encuentra en una determinada mujer o un hombre tal. Es un concepto equivocado, la verdad y virtud se llama DIOS.
Si cometes un error, nunca culpes a los demás, asúmela con responsabilidad, nunca pierdas amistades por excesos de vanidad. Acepta los reveses con buen humor, para ello es necesario tener bastante alegría.
Si te dedicas a los negocios, tienes que tener carácter, nunca seas indeciso, el triunfo lo consigue el más decidido. Es preferible concentrar todas las fuerzas en una sola actividad, que perder mucho tiempo en varias improductivas. Para que no caigas en la postración nerviosa, sobrecargando tus nervios; planifica al detalle y con anticipación tu negocio o trabajo. Camina con paso lento pero seguro, de lo contrario se puede resentir tu salud. Si alguien te ayuda espiritualmente y materialmente, ten fe y cautela. Si persistes en dudas, vas camino al fracaso.